Medicina Alternativa y Biológica para el Dolor

El dolor, ¿amigo o enemigo?

Sin duda alguna si le preguntáramos a las personas si quisieran eliminar el dolor estas no dudarían ni un segundo en hacerlo, pues a nadie le gusta, es incómodo, inoportuno y la mayoría de veces complica la vida de quien lo siente. Y a pesar de todo esto, ¿ por qué existe algo así? La respuesta radica en cambiar nuestra forma de ver y entender lo que conocemos por dolor. Si comenzamos a percibir el dolor como un amigo puede que entendamos su razón de ser, y es que este no hace más que indicarnos que alguna cosa no va bien en nuestro cuerpo, que debemos prestar atención sino queremos que ocurra un daño más grave. Gracias a que sentimos dolor sabemos lo que debemos y no debemos hacer en muchos casos, es la forma en como el ser humano a través de la prueba y el error conoce sus límites y la forma de entender su propia salud. Si estas señales nerviosas no podríamos detectar y evitar muchos de los peligros que nos rodean, ni tampoco tendríamos un aviso cuando algo no funciona en nuestro interior. Todo está perfectamente coordinado en nuestro cuerpo.
 
Partiendo de lo anterior, el verdadero problema viene cuando NO nos damos cuenta de cuál es el problema o del por qué de la aparición de esta advertencia. Es en estos casos en que la mayoría de las personas echan mano de la química para solucionar de manera momentánea el problema y engañar sus sentidos y acuden a productos farmacéuticos llamados analgésicos o anti-inflamatorios, los cuales actúan de diferentes maneras para bloquear el mecanismo del dolor y para desinflamar. Los analgésicos y anti-inflamatorios son fármacos muy útiles, pero tienen sus limitaciones, efectos secundarios, son muchas veces costosos y realmente NO solucionan el problema de raíz.
 
Para ayudarnos a entender esto, son muy importantes los trabajos de los doctores Watkins, Minke y Julius, por los cuales recibieron, en el año 2010, el premio Príncipe Asturias de Investigación Científica y Técnica.
 
Watkins, Minke y Julius, cada uno desde su especialidad, han aportado información clave para entender cómo funciona el dolor. Naturalmente todavía falta mucha información y no se sabe todo al respecto, pues trabajar con el dolor es algo muy complicado. Por ejemplo, tan sólo hace unos años se descubría una explicación a nivel celular de por qué la acupuntura (que lleva cientos de años practicándose) es capaz de calmar ciertos dolores. Nos queda mucho por entender. Es importante reconocer la contribución esencial de estos tres científicos, sin la cual no sería posible, en un futuro, dar el siguiente paso:  Hacer callar el dolor cuando nos cansemos de escucharloLos tratamientos que hoy en día se pueden encontrar contra el dolor actúan de forma genérica y más bien imprecisa, y su efecto analgésico fue descubierto en muchos casos de forma accidental.

Medicina Alternativa Dolor

Síntomas del dolor

El dolor se presenta de diferentes formas y no todos los tipos de dolor son iguales. Cada tipo de dolor puede darse con diferentes características, este puede presentarse desde leve hasta severo, puede ser continuo o intermitente, notarse mucho o no notarse en lo más mínimo, puede darse como una simple molestia o puede incapacitar a la persona, o cualquiera de las etapas y características intermedias entre cada extremo.

El dolor puede clasificarse entre oncológico y no oncológico, lo cual depende del origen de este. No obstante, en ambos casos, el dolor puede ser agudo o crónico. El médico puede ayudar a aliviar cualquier tipo de dolor sin importar su clasificación.
 
Dolor oncológico

El dolor oncológico puede ser agudo y/o crónico. Puede estar causado por:
  • Un tumor que presiona contra un órgano, un nervio o un hueso.
  • Procedimientos de tratamiento como la cirugía, la radiación o la quimioterapia.
  • La rigidez que se produce por estar tumbado o sentado en la misma postura durante mucho tiempo.
  • Trastornos no relacionados con el cáncer.
 
Un dolor que no se trata puede causar sufrimiento, ansiedad, depresión e incapacidad para realizar actividades normales.
Afortunadamente, el 80 por ciento del dolor oncológico se puede tratar con facilidad. Para el 20 por ciento restante es necesario probar distintas medicaciones y combinaciones de distintos tratamientos, no obstante, se pueden tratar con éxito. Incluso el dolor asociado a las últimas fases de una enfermedad crónica se puede controlar con eficacia. Puede tener distintas causas y debe volver a evaluarse siempre que sea necesario.
No todos los pacientes oncológicos experimentan dolor. Sin embargo, para aquéllos que sí lo padecen, puede ser reconfortante saber que existe una gran variedad de métodos y opciones para aliviarlo. Si desea obtener más información sobre los posibles métodos para controlar su dolor hable con su médico.
 
Dolor no oncológico
Patologías crónicas típicas que ocasionan dolor no oncológico y un considerable deterioro de la calidad de vida son:
  • Artrosis.
  • Artritis reumatoide.
  • Fracturas vertebrales por osteoporosis.
  • Lumbalgia u operación de espalda fallida.
  • Trastornos de los vasos sanguíneos periféricos.
  • Neuropatía diabética.
  • Estados post-traumáticos.
No obstante, hay otros estados como la amputación, la fibromialgia y el herpes zoster que también pueden ser la causa subyacente. En caso de dolor en un miembro amputado, se habla de dolor por miembro fantasma, pues la persona tiene la sensación de que esa extremidad todavía está presente. El dolor crónico puede presentarse a cualquier edad.
El dolor es mucho más que un simple “daño” o molestia:
  • Es frecuente que ocasione problemas para dormir, lo que causa fatiga e irritabilidad durante el día.
  • Puede distraer, dificultando la memoria y la concentración.
  • Es posible que el dolor provoque que el paciente no pueda moverse durante el día, o que lo haga de una forma lenta y cuidadosa. Esto provoca atrofia de los músculos, aislamiento social y hace que se dejen de realizar actividades agradables y que no participen en la vida cotidiana.
  • Debido a la incapacidad para trabajar, pueden surgir dificultades financieras que repercutan en toda la familia.
  • Además del propio dolor, pueden aparecer trastornos gastrointestinales ocasionados por algunos analgésicos.
  • Puede haber más estrés en las relaciones de pareja del paciente, debido a que la actividad sexual suele ser lo último que tiene en la cabeza.

El dolor suele ir acompañado de problemas para dormir, aislamiento, desesperación, desesperanza y una peor calidad de vida. Estas son razones suficientes para hablar sobre él con el médico y controlarlo en una fase temprana.

Fuente. http://www.janssen.es/bgdisplay.jhtml?itemname=pain_symptoEl dolor puede

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